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El Comercio, Lima. El Intenso Calor de la Luna.


Pregunta: Hablemos, o escribamos sobre “El intenso calor de la luna”. Supongo que has dado ya muchas entrevistas por este libro, pero ¿cuántos de tus interlocutores han sido hombres?

 

Respuesta: Varios. Hay quienes hasta me han dado las gracias por darles instrumentos para comprender mejor a sus esposas. Yo pienso que cada vez hay menos temas que sean sólo del interés de unas u otros. Estamos progresandoJ

 

 

Pregunta: Aunque Borges decía que los temas de la novela son pocos, en “El Intenso calor de la luna” se centra en un tema que jamás había encontrado en otra novela: la menstruación. ¿Cómo así elegiste el tema y por qué hay temas femeninos de los que, en la ficción y en la realidad, no se habla?

 

Respuesta: Más que de la menstruación, la novela es sobre el fin de la menstruación y cómo la protagonista siente que echará de menos este mensual recordatorio de su fertilidad tan íntimamente asociado con su ser mujer. Le entra una especie de nostalgia y también siente angustia porque piensa que perderá su atractivo, su sexualidad.  Yo quise tocar el tema precisamente porque este hito natural en la vida de las mujeres, o tiene mala prensa, o es tabú, casi una vergüenza que es mejor no revelar, ni mencionar. Es pariente del malo de Harry Potter, una señora “que no debe ser nombrada” Me rebelé contra eso porque forma parte de conceptos arcaicos, mitos negativos que desvalorizan a la mujer. Quise nombrar el tema, sacar esa función natural del cuerpo femenino fuera del closet.  Todavía hay resabios que deben superarse. En la antigüedad, el mandato bíblico decía que la mujer que tenía flujo de sangre debía ser apartada durante siete días y que quien la tocara sería “inmundo” De ese pasado venimos.

 

 

Pregunta: Hay un tema que, curiosamente, no suele explorarse en profundidad, (aunque por allí lo escucho entre actrices y presentadoras de televisión) que es el poco tiempo que la sociedad le da a las mujeres en cuanto seres dignos de atractivo. Y allí tienes toda la industria cosmética con terapias “anti edad”.  ¿Es una tarea pendiente del feminismo enfocar ese problema?

 

Respuesta: Yo creo que es tarea de todos; de los hombres también porque siguen perpetuando esa idea machista de que es señal de virilidad para hombres ya maduros andar con mujeres jovencitas.

A todos nos duele dejar atrás la juventud, pero la vida sigue y pasarse añorando esos años en vez de encontrarle la belleza y el placer a los que siguen, es una lástima. Yo en este libro apuesto por el concepto de la avanzada juventud. Es broma, pero también es cierto. Llegamos cada día más jóvenes a la madurez, y la madurez, vivida a plenitud, es una época fabulosa para las mujeres: plenos poderes sin riesgo de embarazo y la sensualidad sibarita que da la sabiduría de la experiencia.

 

 

Pregunta: Del tema de la menstruación se desprende otro, que es el cambio. ¿Por qué crees que las personas tenemos tanto miedo a este? ¿Por qué construimos ilusiones esperando que siempre las cosas se queden cómo están?

 

Respuesta: Lo interesante, como sucede en la trama de la novela, es que a veces hechos aparentemente intrascendentes pueden cambiarnos la vida. No hay que tener miedo a los cambios. El miedo es un mal consejero. Y te lo dice alguien que ha luchado contra el miedo denodadamente. Creo que la vejez empieza con el miedo.

 

 

Pregunta: Me gusta mucho la forma en que Emma, tu protagonista, va viviendo estos cambios, apreciando el comportamiento de su cuerpo y desaprendiendo las culpas adquiridas tanto tiempo. ¿Es la literatura un espacio para aprender a eliminar las culpas y vivir libremente?

 

Respuesta: Emma aprende otra manera de ser mujer, de encontrarse a sí misma. No es sólo que descubre todo lo que le queda por vivir, sino que adquiere la capacidad de ver lo que ha sido su vida desde otra perspectiva, descubre lo que ha sacrificado por un matrimonio donde ya no queda nada más que el estatus.  Pienso que la literatura es un profundo ejercicio de compartir los gozos y dolores de la humanidad. Es un espejo que nos permite saber que lo que vivimos, las alegrías y los sufrimientos, son parte de lo que significa estar vivos. Como decía Picasso, el arte es una mentira que revela la verdad.

 

 

Pregunta: ¿Crees que tus libros llegan a cambiar íntimamente la forma en que sus lectoras (o lectores) se ven a ellas mismas? ¿Escuchas las historias sobre los cambios que tus lectores confiesan haber experimentado tras leerte?

 

Respuesta: Es una de las más significativas experiencias de este oficio que escogí. A veces me deja apabullada oír que alguien me dice que tal o cual de mis libros le cambió la vida. Uno escribe en la soledad, pero después se da cuenta de que, mágicamente, uno actuó como un desfiladero lleno de ecos. Ahora con la existencia de las redes sociales, recibo mucha retroalimentación de mis lectores y lectoras y me maravilla la capacidad de la literatura por crear identificaciones que le revelan a alguien partes desconocidas de sí misma. Es un misterio que uno sólo puede asumir con profunda humildad.

 

 

Pregunta: El fantasma de Flaubert recorre las páginas desde el nombre de la protagonista hasta la presencia de Madame Bovary en la historia. ¿Por qué dedicarle el homenaje?

 

Respuesta: Amo a Flaubert y Madame Bovary es una mujer vista con amor, pero a través de un punto de vista masculino y desde otra época. Me tentó la idea de crear una Emma moderna a quien su deseo de vivir Intensamente la liberara e hiciera feliz; una Emma que no tuviera que suicidarse.

 

 

Pregunta: Quería hablarte de otro tema: Vendrás en breve a Lima para la Bienal Vargas Llosa. ¿Cuál es tu experiencia como lectora de Vargas Llosa?

 

Respuesta: Creo que es el ensayista más brillante de Latinoamérica. Me gustan sus novelas, sobre todo “La Fiesta del Chivo” pero sus ensayos me deslumbran. Pienso que “La Orgía Perpetua” e “Historia de un Deicidio” son magistrales.

 

 

Pregunta: ¿Cómo te fuiste ubicando respecto a los cambios ideológicos del propio escritor? ¿Alguna vez te peleaste con él como lectora para luego reconciliarte?

 

Respuesta: Sí, cuando era sandinista recalcitrante no estuve de acuerdo con sus artículos, pero como escritor jamás pensé mal de él. Además, después de cuanto he vivido, creo que su crítica al autoritarismo y a las limitaciones de la libertad, eran y siguen siendo válidas.

 

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